La Granja, cuna de la Fundación Renovables. Sergio de Otto
Acelerar el cambio de modelo energético es el objetivo de la Fundación Renovables, un movimiento social que nació como conclusión de la segunda edición de los Diálogos en La Granja que organiza “Quiero salvar el mundo haciendo marketing”, empresa que hace honor a su denominación y que está dirigida por un entusiasta granjeño como lo es José Illana. En mayo de 2010 nos convocó a diez profesionales del mundo de la energía para durante dos días debatir y reflexionar sobre el futuro de las renovables en nuestro país con el sugerente enunciado de “El reto del ritmo”.
Fruto de aquellos debates que acogieron tanto las salas del Ayuntamiento como de la Fábrica de Vidrio, los pasillos del Parador o el comedor del Roma, surgió la imperiosa necesidad de movilizar a la ciudadanía en la tarea de modificar nuestro actual modelo energético, basado en la combustión de fósiles con la muleta de la energía nuclear desde el último tercio del Siglo XX. Un sistema que provoca graves perjuicios tanto en nuestro entorno ambiental –como primera causa del Cambio Climático-, como en el económico -por la inestabilidad que conlleva la volatilidad de los precios o los conflictos por asegurar el acceso a los recursos-, o en el social dejando a una gran parte de la Humanidad sin acceso a la energía.
En el plano doméstico constamos que las renovables habían perdido la batalla en la opinión pública o, más bien, en la interesada opinión publicada (haciendo buena la distinción que tanto usaba en su momento Felipe González) fruto de una deliberada campaña del sector convencional para frenar el desarrollo de las renovables, desarrollo que estaba perjudicando a la equivocada apuesta de las grandes compañías por las centrales térmicas de gas, llamadas ciclos combinados. Partiendo del error regulatorio del Gobierno respecto a la fotovoltaica, error al que es ajena la tecnología y que, evidentemente, ha producido situaciones no deseables, se había desatado una oleada de descrédito del conjunto de la apuesta renovable con la connivencia de una buena parte de los medios de comunicación, especialmente la prensa económica.
Cinco de los participantes en aquellas dos jornadas de reflexión, aderezadas con gratificantes paseos por el Real Sitio y la orilla del Eresma, decidimos poner en marcha la Fundación Renovables y para ello invitamos a otros siete profesionales vinculados a la energía a constituir el Patronato. Nuestra formación, trayectoria y actual desempeño profesional es muy diverso. Hay gente del mundo de la empresa, de las asociaciones del sector, de los sindicatos, de las organizaciones ecologistas, del mundo de la investigación o del periodismo pero todos compartimos un convencimiento: la ciudadanía tiene que participar en el debate energético para alentar el cambio hacia un modelo sostenible que necesariamente será más democrático y más justo. Por eso, todos nosotros y los cerca de doscientos socios protectores que nos apoyan estamos a título personal en la Fundación sin que exista ninguna referencia a nuestros trabajos en empresas o entidades. Ponemos nuestro dinero y nuestro esfuerzo, nuestras ideas y la credibilidad de nuestra trayectoria.
La denominación, que hace referencia a las energías limpias y autóctonas, no limita nuestra visión que abarca un universo más amplio, buscamos una nueva cultura de la energía que ponga freno al consumo despilfarrador de los recursos y que por tanto tiene en el ahorro y la eficiencia su pilar más importante. Hablamos de usuarios de la energía frente a consumidores, de eficiencia energética en la construcción, de nuevos parámetros en la movilidad, de generación distribuida, de autosuficiencia energética, de redes inteligentes, de un mix cien por cien renovable, de un nuevo derecho: el del acceso a la energía; en definitiva, dibujamos la construcción de un nuevo futuro que rompa la resignación de los agoreras prospectivas que nos condenan a seguir dependiendo de los hidrocarburos y de la energía nuclear.
En diciembre pasado la Fundación culminaba su proceso de constitución con la aparición el BOE de su inscripción en el Registro de Fundaciones pero ya, desde meses atrás, habíamos puesto en marcha –y con éxito, por qué no decirlo- uno de nuestros objetivos a corto plazo, ser interlocutores en el debate energético. Una veintena de notas de prensa, varias decenas de artículos en los medios de comunicación más diversos y otras tantas entrevistas nos han situado ya como referentes en este ámbito. Pero queda mucho por hacer, tenemos que poner en marcha campañas de sensibilización de la sociedad, tenemos que contrarrestar la poderosa maquinaria del sector convencional que quiere frenar ese inevitable cambio de modelo energético. De momento, solo tenemos un tirachinas para luchar contra la VI flota. Pero tenemos la razón, puntería y ……. somos -como Fundación- granjeños de nacimiento.
Para saber más de la Fundación Renovables: www.fundacionrenovables.org